Cómo gestionar áreas industriales

La experiencia demuestra que el fomento de los entramados industriales suma competitividad a las empresas allí radicadas y favorece el crecimiento del empleo industrial por medio de acciones comunes. Desde G&D venimos acompañando estos procesos en municipios, como es el caso de San Jerónimo Norte.

En los últimos años y ante la demanda creciente de espacios para el desarrollo de actividades productivas, muchos municipios del país vienen alentando la creación y ampliación de parques industriales.

En nuestra provincia, es la Ley N°11.525 de Parques y Áreas Industriales la que regula el tema. El objetivo es generar un área específica, apta para la radicación de instalaciones industriales, dotada de las infraestructuras básicas de servicios y también de las infraestructuras estratégicas como son las redes de conectividad digital.

También, propiciar la integración y complementación de las actividades industriales en aspectos productivos, técnicos y comerciales, favoreciendo la reducción de los costos de inversión, alentando los procesos de capacitación de recursos humanos, empresarios y laborales, y el crecimiento del empleo industrial por medio de acciones comunes.

Este es el proceso que venimos acompañando desde Gestión & Desarrollo en la localidad de San Jerónimo Norte.

Trabajo conjunto entre gobiernos y empresas
El predio se encuentra emplazado en el camino de acceso a la ciudad desde la Ruta Nacional 19, en perfecta armonía con las normas de usos y ordenamiento territorial y desarrollado de manera sustentable desde el punto de vista ambiental.

Nuestro trabajo estuvo orientado a generar las normativas locales necesarias que garantizaran la seguridad jurídica que reclama este tipo de emprendimientos, en particular para los propietarios de las industrias que se fueran radicando. También, regulando distintos aspectos tales como la adquisición de las parcelas, el funcionamiento interno del parque, la aplicación local de los regímenes de promoción industrial, el reglamento de administración del consorcio y la composición del mismo, entre otros.

La experiencia nacional e internacional demuestra que el fomento de los entramados industriales suma competitividad a las empresas allí radicadas, ya que permite centralizar en un mismo espacio físico los procesos productivos de una zona, fortaleciendo el desarrollo de servicios industriales específicos, el agrupamiento de clientes, proveedores y firmas dedicadas a un mismo sector.

No alcanza sólo con estar ubicados en una zona geográficamente favorecida. Es necesario crear condiciones de competitividad que permitan a las empresas la posibilidad de mejorar permanentemente su productividad.

La creación de estas condiciones es una responsabilidad compartida de los gobiernos y las empresas. Las administraciones locales solas no pueden hacerlo. La clave está en elegir bien los instrumentos de política pública, asumiendo un rol catalizador y estimulador de un sistema de empresas e instituciones interconectadas que compiten pero también cooperan.

Está claro que no se encuentra al alcance de los gobiernos locales poder modificar las condiciones macroeconómicas. Pero si pueden incidir positivamente asegurando bienes públicos que faciliten el desarrollo de empresas y sectores. Al mismo tiempo generar ámbitos de diálogo, articulación y colaboración que permita aumentar las capacidades institucionales locales.

Comprender esta nueva conciencia respecto de la función de las gestiones locales es lo que permitirá construir procesos sustentables de desarrollo que redunden en una mejor calidad de vida de los habitantes.

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