¿Y si pensáramos una ciudad diseñada por mujeres?

A propósito del #25N, fecha emblemática para avanzar en la eliminación de la violencia contra la mujer, se vuelve interesante reflexionar sobre las marcas masculinas en la construcción de las ciudades. ¿Cómo habrían sido nuestros espacios públicos si hubieran sido diseñados por mujeres?

El pasado 25 de noviembre se conmemoró una vez más el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, constituyendo una nueva oportunidad para denunciar la violencia que se ejerce sobre las mujeres en todo el mundo y reclamar políticas en todos los países para su erradicación.

¿Qué reflexiones podríamos hacer si enfocamos nuestra mirada en lo que sucede en nuestras ciudades, en particular respecto del espacio público, en teoría “el espacio de todos”? La situación de tener que esperar un colectivo sola de noche en una garita mal iluminada, la ausencia de baños públicos en plazas y paseos o el diseño varonil del mobiliario urbano, son sólo unos pocos ejemplos de cómo se configura un entorno urbano pensado desde las formas y los modos de habitar un espacio público desde la mirada de los varones, que son maridos, que son padres, que no tienen ninguna discapacidad, que son heterosexuales y que se movilizan diariamente al trabajo en auto. ¿Cuán distintas serían nuestras ciudades si hubieran sido diseñadas y construidas por mujeres? ¿Serían más inclusivas?

En los últimos años, he tenido la posibilidad de acompañar el trabajo de equipos de gestiones locales liderados por intendentas o presidentas de concejos municipales. Las diferencias son notorias. No podría decir que subestiman la obra pública o no les atrae la construcción de infraestructura básica, porque son sabedoras de cómo impactan el agua potable o las cloacas en hogares cargados de infancias y ancianidades fuertemente excluidas y segregadas. Pero es sumamente conmovedor, ver cómo aparecen las políticas de cuidado, la contención, la preocupación por el acompañamiento en temas de salud, o la “inauguración de una biblioteca municipal” que se constituye en el centro articulador de numerosas madres que llevan sus hijos al apoyo escolar de contraturno, aprovechando el momento para “su propio tiempo”, para dedicarlo “al autocuidado”, para compartir con otras mujeres un espacio de concientización, de exteriorización de sentimientos, de deseos, de dificultades y de esperanza.

La posibilidad de empoderarse y convertirse en verdaderas sujetas de derechos, levantando sus voces para hacerse escuchar, transformándose en actores protagonistas, interviniendo y decidiendo en el espacio público. Construir espacios públicos inclusivos, plurales, participativos y de cuidado es una responsabilidad de todas y todos, en tanto tarea colectiva, que excede en mucho lo estrictamente urbanístico. Abarca cuestiones sociales, culturales, económicas, políticas de ciudadanía y de derecho a la ciudad, donde las mujeres priorizan situaciones, miradas y decisiones de proximidad, indispensables para generar mayor equidad en nuestras sociedades altamente fragmentadas.

Gustavo Daverio

1 comentario en «¿Y si pensáramos una ciudad diseñada por mujeres?»

  1. Muy interesante la propuesta y la información sobre las diferencias que se observan cuando mujeres son responsables de políticas públicas.
    Tema para seguir profundizando!!

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