Turismo: propuestas hiperlocales

La proximidad de las vacaciones para millones de argentinos concentra la atención en la búsqueda de salidas innovadores entre quienes tienen que resolver cómo ofrecer propuestas y servicios turísticos con las restricciones que ofrece la pandemia. Será precisamente en la modalidad en las preferencias donde se darán los cambios más significativos. Viajar en auto, a destinos nacionales, de cercanía y que ofrezcan opciones de actividades al aire libre o en contacto con la naturaleza, parece ser la combinación ideal.

Las primeras alternativas que aparecen son los viajes de cercanía, regionales, interprovinciales, dentro de nuestro país, evitando las grandes distancias en transporte público y privilegiando el traslado familiar en automóvil. Los viajes en avión de varias horas -además de la cuestión económica-, seguramente no serán la opción más elegida.

Nuestro país tiene mucho para ofrecer en materia de turismo alternativo local, en particular asociado a la vivencia de la “especial motivación o las experiencias únicas”, donde visitantes y vecinos se encuentran, intercambian, se conocen y se afianzan vínculos humanos desde los paisajes, los productos y también desde las historias.

El ecoturismo, el turismo de aventura y el turismo rural, aparecen como la posibilidad de realizar actividades recreativas en contacto directo con la naturaleza y las expresiones culturales, con una actitud de compromiso de conocer, respetar, disfrutar y ser parte de la preservación de los recursos naturales, históricos y culturales.

Un nuevo enfoque del turismo que satisface necesidades económicas, sociales y estéticas, asociado a una mayor

La proximidad de las vacaciones para millones de argentinos concentra la atención en la búsqueda de salidas innovadores entre quienes tienen que resolver cómo ofrecer propuestas y servicios turísticos con las restricciones que ofrece la pandemia. Será precisamente en la modalidad en las preferencias donde se darán los cambios más significativos. Viajar en auto, a destinos nacionales, de cercanía y que ofrezcan opciones de actividades al aire libre o en contacto con la naturaleza, parece ser la combinación ideal.

Las primeras alternativas que aparecen son los viajes de cercanía, regionales, interprovinciales, dentro de nuestro país, evitando las grandes distancias en transporte público y privilegiando el traslado familiar en automóvil. Los viajes en avión de varias horas -además de la cuestión económica-, seguramente no serán la opción más elegida.

Nuestro país tiene mucho para ofrecer en materia de turismo alternativo local, en particular asociado a la vivencia de la “especial motivación o las experiencias únicas”, donde visitantes y vecinos se encuentran, intercambian, se conocen y se afianzan vínculos humanos desde los paisajes, los productos y también desde las historias.

El ecoturismo, el turismo de aventura y el turismo rural, aparecen como la posibilidad de realizar actividades recreativas en contacto directo con la naturaleza y las expresiones culturales, con una actitud de compromiso de conocer, respetar, disfrutar y ser parte de la preservación de los recursos naturales, históricos y culturales.

Un nuevo enfoque del turismo que satisface necesidades económicas, sociales y estéticas, asociado a una mayor conciencia y responsabilidad, con sensibilidad y respeto por la integridad cultural, los procesos ecológicos y la biodiversidad.

Las ciudades deben pensar programas de actividades en diálogo con sus entornos, que agreguen valor económico a los recursos existentes a partir de una diversificación de la oferta que genere arraigo y empleo no agrícola, donde las mujeres y los jóvenes sean más protagonistas.

El turismo alternativo tiene el potencial de abarcar todo el país y a miles de microempresas, pero requiere de una política activa e inteligente de coordinación entre organismos públicos y privados y de estrategias conjuntas entre provincias y ciudades cercanas, para evitar que quienes se apropien del beneficio que genera la actividad sean inversores externos y que el costo del desarrollo lo paguen los residentes locales, atentando contra su identidad, cultura, recursos naturales y la sostenibilidad de largo plazo.

Es esperable que muy pronto podamos volver a viajar. Y sería deseable que cuando lo hagamos, sea de manera más consciente, más sostenible y con un mayor sentido de la solidaridad. Seguramente buscaremos experiencias que mejoren nuestra salud, inmersiones restauradoras en la naturaleza que nos devuelvan el equilibrio perdido, ejercicios de elevación del espíritu al aire libre y escapadas seguras para pasar un tiempo de calidad con nuestros seres más cercanos y queridos.

ayor sentido de la solidaridad. Seguramente buscaremos experiencias que mejoren nuestra salud, inmersiones restauradoras en la naturaleza que nos devuelvan el equilibrio perdido, ejercicios de elevación del espíritu al aire libre y escapadas seguras para pasar un tiempo de calidad con nuestros seres más cercanos y queridos.

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