Democratizar el saber en tiempos de pandemia: alfabetización estadística

Por Laura Boncompagni (*)

Los últimos recuerdos sobre una pandemia en la memoria colectiva de esta humanidad hiperconectada son los referentes a la gripe A (H1N1) de fines de la primera década del siglo XXI, que entre 2009-2010 registró oficialmente por la OMS (Organización Mundial de la Salud) más de 490 mil infectados y 18 mil defunciones. La crisis generada por la pandemia por Covid-19, que lleva contabilizados en el mundo (en menos de un año) más de 20 millones de contagios y más de 700 mil fallecidos, no registra antecedentes similares en relación a la paralización de la economía y mucho menos de la restricción en los vínculos sociales que hacen a la humanidad.

Otra característica de esta pandemia es el enorme cúmulo de información de las más variadas fuentes sobre el monitoreo de la misma, que ha estado a disposición para la población, no sólo sobre lo acontecido en su ciudad o su país, sino en el mundo entero. Es que la sociedad en general, no sólo los expertos en salud o los científicos, se ha encontrado con un incontable abanico de posibilidades para generar, procesar, acceder y difundir información vinculada a la propagación de la enfermedad, en especial información numérica. Desde una herramienta libre como «R» -que requiere conocimientos sobre lenguaje de programación- hasta una planilla de cálculo instalada en un celular, pasando por recursos en la web, se pueden utilizar para compilar, tabular y representar gráficamente los datos que difunden organismos internacionales como la OMS, o los ministerios de Salud de cada país, o prestigiosas universidades o incluso expertos en blogs personales. Todo está al alcance de un click y para acceder y contárselo al mundo (porque somos una sociedad globalizada por Internet) no es necesario ser parte de un medio de comunicación tradicional, o de un equipo científico o gubernamental; basta con tener una cuenta en las redes sociales.

Cantidad de casos diarios, curva de contagios, tasa de incidencia o casos por cada 100 mil habitantes, tasa de letalidad, tasa de mortalidad, tasa de reproducción del virus (el ahora afamado «R»), tiempo de duplicación de los casos, promedio diario de los últimos días, edad promedio de los contagiados y de las personas fallecidas, porcentaje de recuperados, porcentaje de ocupación y proyección de ocupación de camas de terapia intensiva, son algunos de los indicadores que nos hemos encontrado en redes sociales, diarios, programas de televisión y en las cadenas nacionales presidenciales. En muchos casos, los datos aparecen acompañados por gráficos o representados visualmente para facilitar ciertas lecturas. Datos que no sólo difunden equipos formados y especializados de las áreas de salud de los distintos niveles jurisdiccionales o académicos, sino también producciones propias de periodistas, científicos (no siempre especializados en temas de salud), políticos y simples ciudadanos.

Ahora bien, sabiendo que la información es clave para gestionar riesgos o situaciones de incertidumbre como esta pandemia, cabe preguntarnos: ¿tenemos la población, los comunicadores y los que tienen la responsabilidad de tomar decisiones las capacidades mínimas para comprender esa información? ¿Cuáles son esas capacidades? ¿Dónde y cuándo deberían adquirirse?

Este 2020 parece transitar una novela salida de la imaginación de H. G. Wells, autor de «La Guerra de los Mundos», «La máquina del tiempo», «El hombre invisible» y «La Isla del Dr. Moreau», que pone a prueba nuestra humanidad: la vida en sociedad que nos caracteriza. A Wells se le atribuye una frase célebre entre los estadísticos, parafraseada según una investigación de James Tankard de su publicación Mankind in the Making: «El pensamiento estadístico será algún día tan necesario para una ciudadanía eficiente como la capacidad de leer y escribir». Y allí está la clave que investigadores de enseñanza de la Estadística vienen pregonando desde hace años, como Carmen Batanero de la Universidad de Granada y, en nuestra ciudad, Mabel Tauber de la Facultad de Humanidades y Ciencias de UNL: la necesidad de alfabetizar estadísticamente a la ciudadanía desde los primeros años de escolaridad.

¿Y qué significa alfabetizar estadísticamente? De acuerdo a los aportes de Iddo Gal, un referente en educación estadística, es la «capacidad de interpretar y evaluar críticamente la información estadística, los argumentos basados en datos que se pueden encontrar en diversos contextos; y la capacidad de discutir o comunicar sus opiniones respecto a tales informaciones estadísticas cuando sea relevante». En otras palabras, alfabetizar estadísticamente es darle a la ciudadanía las herramientas necesarias para que pueda interpretar críticamente los datos, para que pueda preguntarse y establecer qué significa que la edad promedio de contagiados en nuestra región sea 41 años o que la curva de contagios en nuestra provincia tenga por estos días una determinada forma, y cómo esa información puede afectar su vida diaria. Aprender a leer un gráfico estadístico, conocer cómo se calcula un promedio y cómo interpretarlo, son algunas de las habilidades que un ciudadano «alfabetizado estadísticamente» debería poseer para poder ser un ciudadano crítico en estos tiempos donde los datos tienen un rol preponderante. Otros autores plantean que el ciudadano pueda preguntarse cuestiones claves: ¿quién compila los datos? ¿por qué? ¿cómo?

Los conceptos estadísticos mínimos que se requieren para estar alfabetizado estadísticamente se encuentran contemplados en los planes de estudio de la educación obligatoria de nuestro país; sin embargo, por variadas razones, son pocos los docentes que llegan a desarrollarlos en sus clases en los diferentes años curriculares. Tauber lo ha señalado claramente en una presentación (virtual acorde a estos días) para profesores de Matemática: «Hace más de veinte años la Estadística está en el curriculum, quienes no la están considerando son los docentes y deberíamos preguntarnos los docentes por qué la dejamos para el final de la programación cuando nadie nos dice que así debe ser». Este 2020 puede ser un año bisagra, si nos terminamos de animar, para ponderar en los sistemas educativos formales en todos sus niveles, y también por qué no, en los informales, a la Estadística como saber básico necesario para que los ciudadanos del siglo XXI sean consumidores de datos capaces de interpelar y utilizar críticamente la información que reciben.

Para saber más:

* Comunidad Docentes de Matemática (2020). Encuentro con la Dra. Liliana Tauber. https://www.youtube.com/watch?v=5FVRzRBgWPs&list=LL_JjJYaNAoPyRdUKRYm3ahw&index=2&t=0s

* Grupo de Investigación sobre Educación Estadística de La Universidad de Granada. http://www.ugr.es/~batanero/

* Sociedad Internacional de Educación Estadística. https://iase-web.org/

 

(*) Prof. Matemática, formada en Estadística Aplicada. Consultora en GD Gestión & Desarrollo. Fue Directora del Programa de Información y Análisis Estadístico de la Municipalidad de Santa Fe y Coordinadora del Equipo Técnico del «Programa Santa Fe Cómo vamos» (2012-2019).

Noticia de: El Litoral (www.ellitoral.com) [Link:https://www.ellitoral.com/index.php/id_um/256849-democratizar-el-saber-en-tiempos-de-pandemia-alfabetizacion-estadistica-por-laura-boncompagni-opinion.html]

 

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